jueves, mayo 26, 2005

El desarrollo de una técnica de Correr parte I

Un día me puse a pensar sobre mis tres principales medios de transporte:

1.- Micro: Es muy cara, es desagradable e incomoda, con malos olores y malos tratos, además no pasan a todas las horas. Lo bueno es que a veces pudes leer en ella y si llueve no te mojas tanto.

2.- Bicicleta: Es muy barato andar en bicicleta, es cómodo y libre, es bueno para hacer ejercicio y es muy agradable, sirve para grandes distancias y es rápida, además sirve en todo horario. Lo malo es que llegas sudado a tu destino, que si llueve te mojas mucho, no puedes leer en bici y andar en bici a veces es peligroso.

3.- Caminar: Es completamente gratis, comodo, agradable, saludable, no sudas, no es peligroso (salvo que camines por un lugar peligroso), sirve en todo horario, incluso puedes leer. Su mejor ventaja es la flexibilidad de que si te aburres de caminar puedes cambiar a "micro" facilmente en un mismo viaje, ventaja que no tiene la bici. Lo malo es que si el destino queda muy lejos te tardas el doble o el triple en llegar a tu destino.

Por lo tanto concluí que hacia falta un medio de transporte que fuese mejor, que sea lo más barato posible, rápido, cómodo, flexible, seguro y agradable. Todo al mismo tiempo. Para ello había solo una solución: CORRER.

Al respecto debe entenderse algo fundamental. Que "Correr" no es lo mismo que "Trotar", con Correr me refiero a picar, o sea, correr máximo, onda como esa wea que los atletas hacen en 100 metros no como esa otra que hacen en la maratón. Sin embargo las distancias que uno tiene que hacer diariamente superan los 100 metros, y no son realizables mediante un ejercicio de correr anaeróbico. El primer problema del medio de transporte perfecto era, por tanto, que es corporalmente imposible correr con pique distancias mayores a ¿una o dos calles? Tal vez un shaolin, o algún otro tipo de chino medio cuático corra a lo más 2 o 3 kilometros con pique. Pero más es imposible.
De esta forma, el intento de desarrollar una técnica de correr como medio de transporte era simplemente algo trascendental. Ya no tenía que ver solo con el medio de transporte perfecto, si no también con llegar más allá de los límites del cuerpo humano. Atletas profesionales no lográn desarrollar eso, en cambio yo, que ni siquiera soy bueno para los deportes, quería intentar algo francamente imposible. Se volvía así en algo místico, en una meta de vida más que en un objetivo, una wea así como la iluminación, el nirvana o no se que otra cagada.
Como no pretendía formar una religión ni nada, si no que simplemente estaba buascando un buen medio de transporte decidí empezar a correr, pués si bien sabia de antemano que no desarrollaría la técnica de correr, sabía que me servía como deporte y era entretenido.

Sin embargo después de dos semanas corriendo descubrí algo más, algo nuevo, algo inesperado... (continuará)